
Una vez más, como llevamos haciendo los últimos 10 años, colectivas, organizaciones políticas, sociales y sindicales, activistas antirracistas y personas migrantes nos volvemos a reunir en torno a la Caravana Abriendo Fronteras para denunciar las políticas de la Unión Europea que vulneran los derechos humanos y restringen la entrada y la libertad de movimiento de cientos de personas, con medidas cada vez más excluyentes contra la población migrante, muchas de ellas recogidas en el PEMA (Pacto Europeo de Migración y Asilo), que entró en vigor el pasado 12 de junio.
El PEMA da cobertura legal a prácticas como la detención e inadmisión de ingreso en aeropuertos; permite que las devoluciones en caliente se multipliquen sin consecuencias judiciales, que los abandonos en alta mar aumenten y que la detención masiva de familias y menores se normalice. Vulnera flagrantemente el derecho internacional y los tratados de protección a la infancia, mientras consolida un sistema de apartheid migratorio donde Europa externaliza sus fronteras, financia a regímenes represivos y convierte a Frontex —una agencia armada, sin control democrático— en una máquina de guerra con presupuesto ilimitado para violar nuestros derechos. Europa se militariza con un programa de rearme insensato y debate sobre un ejército común, cuando ya tiene uno desplegado en las fronteras en una guerra contra las personas en movimiento.
Además, el Parlamento Europeo acaba de aprobar (17 de junio) el nuevo reglamento europeo de retorno, que contempla obligaciones adicionales para las personas migrantes con órdenes de expulsión, aumenta los plazos de detención hasta 24 meses (que podrían llegar a convertirse hasta en 30 si se dan ciertas condiciones) y abre la puerta a instaurar la construcción y puesta en marcha de centros de detención fuera de la Unión Europea. Esta nueva normativa ha sido celebrada por la extrema derecha y hará que todavía más personas se vean abocadas a un limbo jurídico y a situaciones muy peligrosas.
La consecuencia más brutal de sus políticas es que las rutas migratorias están sembradas con los cuerpos sin vida de nuestras compañeras, de nuestras familias que nunca lograron llegar. Resultado directo de un sistema global sostenido por el pasado y la herencia colonial, el expolio del sur global, la violencia estructural y un racismo institucionalizado que impregna cada decisión política.
Mientras, en toda Europa, existe un avance de los gobiernos en los que la extrema derecha ocupa cada vez más espacios y los discursos xenófobos y racistas van calando en los medios de comunicación y redes sociales, la Caravana Abriendo Fronteras continúa siendo un lugar de encuentro de quienes, no aceptando este ambiente de violencia y odio, seguimos reivindicando el derecho de todas las personas a una vida digna, ya sea en sus lugares de origen como en donde libremente elija residir, sin que, en ningún caso sean tratadas como ciudadanía de segunda o mera mano de obra con la que se cuenta con un fin extractivista.
Especialmente vulnerabilizadas, las mujeres, las personas trans y las identidades disidentes viven los desplazamientos en condiciones de mayor violencia: expuestas a explotación laboral, violencia sexual, discriminación institucional y acoso racista. Además, las políticas migratorias refuerzan un modelo patriarcal que invisibiliza y precariza el trabajo reproductivo y de cuidados —sostenido mayoritariamente por mujeres migrantes—, sin reconocer su valor social ni garantizar derechos.
El retroceso de los derechos humanos no es una amenaza, es una realidad. ¿Cómo aceptar en silencio el genocidio del pueblo palestino ejecutado por el régimen sionista de Israel? ¿Cómo normalizar la ocupación violenta de Ucrania, la guerra ilegal en Irán, los conflictos bélicos en el Sahel, financiados desde Europa? La historia reciente nos advierte una y otra vez que la industria armamentística, la militarización y la espiral belicista en la que ha entrado Europa, en particular, no es el camino más adecuado, pero demasiados gobiernos eligen ignorarla.
En casa, ese discurso securitario se extiende cada vez más, creando de manera artificial una sensación de inseguridad, en la que se presentan a ciertos colectivos como amenaza mientras se implanta un modelo policial de seguridad y se estigmatiza a ciertas nacionalidades, mientras se clama una “prioridad autóctona” frente a las personas extranjeras.
Hoy, como hace diez años, algunas personas, colectivos y entidades no estamos dispuestas a ser cómplices y volvemos a subirnos a la Caravana Abriendo Fronteras, con el fin de llevar nuestra apuesta de que otro mundo es posible.
Denunciamos:
💥 Las muertes en las fronteras: aunque cada vez ocupen menos titulares en los medios de comunicación, según el informe de la ONG Caminando Fronteras, han fallecido un total de 1.317 personas de 26 nacionalidades distintas intentando llegar al Estado español en los primeros cinco meses del año, entre ellas 129 menores.
💥 La externalización y militarización de fronteras: concertinas, controles ilegales, devoluciones en caliente y el negocio de la guerra convierten el Mediterráneo y los pasos terrestres en zonas de muerte.
💥 El racismo institucional y la criminalización: persecución a personas racializadas, migrantes, activistas sociales y redes de solidaridad mientras se perpetúa un sistema que explota y excluye.
💥 Las violencias específicas contra mujeres migrantes: explotación laboral, abusos sexuales e indiferencia ante sus trayectos forzados.
Exigimos:
➡️ Unas políticas migratorias centradas en los derechos humanos: cierre de los CIE, (CPR y CRA en Italia y Francia), fin de las deportaciones y cumplimiento del derecho internacional. Anulación del Pacto Europeo de Migración y Asilo.
➡️ Vías legales y seguras: basta de muertes en las rutas del Mediterráneo y Atlántico, Pirineos y en las fronteras interiores europeas.
➡️ Justicia climática y social: derecho a migrar y a no tener que hacerlo por guerras, pobreza o crisis climáticas generadas por los países del centro capitalista.
Del 17 al 22 de julio de 2026, recorreremos Algeciras, Rota y Olvera denunciando las políticas migratorias, las fronteras, la militarización y las vulneraciones de derechos humano y compartiremos espacios de encuentro, formación y acción colectiva con otros grupos que actúan in situ. Con los siguientes objetivos:
- Denunciar la existencia del CIE de Algeciras, así como los centros de detención que se extienden por la Unión Europea.
- Visibilizar la necesidad de una regularización de todas las personas migradas y denunciar las trabas administrativas que se han encontrado en el proceso abierto por el gobierno de España.
- Denunciar las consecuencias que está teniendo ya la entrada en vigor del PEMA, tanto en el Estado español como en el resto de Europa.
- Manifestarnos contra todas las guerras y la industria armamentística, en un lugar emblemático como es la base militar de Rota.
- Seguir tejiendo redes con colectivos fortaleciendo la resistencia antirracista en todo el territorio de la Unión Europea.
- Poner en valor la lucha feminista como pionera de la lucha antirracista y contra el modelo patriarcal que nos quieren imponer.
- Presionar a los gobiernos de la UE con acciones directas y alianzas internacionalistas.
- Mostrar la solidaridad con otros pueblos que son masacrados por las políticas imperialistas como es el caso de Palestina, Sahara, Kurdistán.
- Denunciar el genocidio que está llevando a cabo el estado sionista de Israel en Palestina, así como otros genocidios, ante el silencio cómplice de la Unión Europea.
Convocamos a la sociedad, medios y movimientos a sumarse a esta caravana internacional de solidaridad. Porque ninguna persona es ilegal, porque las fronteras matan, y porque solo la lucha colectiva derribará los muros.
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