BUENAS PRÁCTICAS DE PARTICIPACIÓN

EQUITATIVA EN REUNIONES y ESPACIOS COMUNITARIOS

 

  •  Se recomienda planificar con tiempo el horario disponible para llevar a cabo las reuniones, de modo que todas tengan hora de inicio y hora de fin, facilitando así la previsión de las personas participantes.
  • Antes de empezar las reuniones , es recomendable dedicar cinco minutos a recordar la importancia de la ocupación equitativa del espacio en todos los sentidos, invitando a las personas a que fomenten dicha práctica
  • Recordar al principio de la reunión estos acuerdos mínimos de auto- moderación y participación.
    • Autocontrol: invitar a que cada persona apunte las veces que pide la palabra y controle su propio tiempo, para tomar consciencia del uso de la palabra. Se aconseja elaborar un auto-cuestionario como un test que nos permita evaluar nuestro propio filtro. Ejemplo: ¿estoy insistiendo en mi posición cuando la moderación ha explicado que estamos en el momento de llegar a consensos?
    • Moderación bidireccional: pedir autocontrol a quien hable más y animar a hablar a quienes lo hagan menos.
  • Se recomienda a las personas que establezcan un lenguaje inclusivo  que, en todo caso, evite uso del el masculino genérico.
  • El tiempo de intervención debe estar regulado, para que todas las personas que quieran intervenir tengan un tiempo tope y no ocupen la totalidad.
  • Se recomienda gestionar los turnos de palabra, de modo que no siempre empiecen a intervenir hombres, aunque tampoco obligando a intervenir a las mujeres: las intervenciones son voluntarias, nunca una obligación, pero sí que se puede intercalar la intervención de quienes estén interesadas.
    • Es positivo recordar, antes de abrir turno de palabras, que si una persona comenta algo no es necesario repetirlo.
    • Utilizar los turnos de palabra para realizar aportaciones que ayuden a mejorar las propuestas, debates o reflexiones, evitando entrar en dinámicas de réplicas que solo llevan a debates bidireccionales, a poner en tela de juicio opiniones de otras personas o a intervenciones repetitivas que pretenden imponer posicionamientos que no siempre tienen que ser compartidos o aceptados por el grupo.
    • Una buena práctica es otorgar la primera palabra a una mujer siempre que haya alguna que la haya solicitado porque esto aumenta la probabilidad de que intervengan más mujeres.
  • Permitir “silencios” para reflexionar y ver cuál es el efecto que produce en las intervenciones del grupo.
  • Intervenciones fuera de lugar o de tono: pararlas en el momento, explicando el motivo y ofreciendo un espacio diferente en otro momento. No entrar a discutir la conveniencia de la interrupción. Tener mucho cuidado para no caer en la censura.