2018-07-09T20:13:41+00:0013 junio 2018|Italia2018, Uncategorized|0 Comments

No pises mi bota italiana

Europa pasará de puntillas la hoja del calendario que señala el 20 de junio como Día Internacional de las Personas Refugiadas. No es para menos con el panorama político que tenemos sembrado, y del que la fruta más granada es el nuevo gobierno italiano con Salvini ejerciendo de Pilatos abandonando a la deriva al Aquarius y esparciendo estiércol de sol a sol, para evitar que Italia se convierta en un campo de refugiados de la UE.

Este verano es sugerente evocar uno de los estados de la UE más visitados por el turismo internacional, que sobrevive con las ruinas de lo que fue el antiguo imperio romano: su circo, su coliseo. Italia, el próximo destino de la Caravana Abriendo Fronteras, que por tercer año, y después de poner el foco en la situación de las personas refugiadas en Grecia y en Melilla, pasa a poner el foco en la frontera franco-italiana y en Sicilia.

Gladiadores, prostitutas, sirvientas domésticas, jornaleras del campo, narradores y maestros… ¿Qué podrían tener en común quienes habitaban una ciudad romana? Efectivamente, la gran mayoría eran esclavas y esclavos que se adquirían a través de las guerras, la piratería y los menores huérfanos de las calles. Demasiadas coincidencias con la situación actual, representada en su versión más fiel por las personas que buscan refugio en Italia procedentes de la ruta Libia, con quien Italia mantiene un acuerdo para retener allí a las personas en centros de detención donde se  tortura, esclaviza y trafica con personas, y se somete a trata con fines de explotación sexual a las mujeres, nigerianas fundamentalmente.

Italia es el país al que llegan más mujeres nigerianas:1500 en 2014 y 11.000 en 2016 según la Organización Internacional de Migraciones. Y cada vez, más menores.  La ruta por Libia se ha hecho más rentable para los traficantes, y el volumen de negocio producto de la trata de mujeres nigerianas en Italia se estima en 338 millones de euros al año.

La explotación laboral en el campo, especialmente de las mujeres -que además se enfrentan a abusos sexuales-, constituye un negocio. En Apulia, unas 40.000 italianas y unas 18.000 trabajadoras inmigrantes son explotadas en la agricultura según el sindicato italiano FLAI-CGIL.

Italiase ha convertido en la principal vía de entrada también para menores no acompañados. Oxfam denunció en 2016 que desaparecen 28 cada día.

El primer destino de la Caravana será Ventimiglia, en la frontera franco-italiana, donde se están sucediendo hechos que atentan contra la dignidad humana: muertes de inmigrantes sin investigar, represión de quienes cruzan la frontera en las duras condiciones del invierno alpino, enjuiciamiento de las personas solidarias que les socorren y controles de neonazis.

Ya en Sicilia, el principal puerto para las más de 600.000 personas que han llegado a las costas italianas de África desde 2014, se encuentra en Mineo el mayor centro de internamiento para solicitantes de asilo de la UE, donde hasta 4000 personas esperan incluso dos años en condiciones infrahumanas. En la islahay puertos como el de Pozzallo, donde arriban-o venían haciéndolo-, los barcos de ayuda humanitaria,  que son retenidos y acusados por ejercer la solidaridad, a la par que los barcos que realizan labores de control en el Mediterráneo. También se ubica la sede de Frontex y bases militares norteamericanas que usan Sicilia como portaviones para intervenir militarmente en Oriente Medio y en África, propiciando el éxodo masivo de personas.

 

Parece que no estamos tan lejos del modelo militar y económico basado en la esclavitud que sostenía la antigua Roma. Quizá por ello, al comisario europeo GünterOettinger, se le escapó la frase  “Los mercados van a enseñar a Italia a votar correctamente”. Los mercados primero, Salvini, no los italianos primero, y los esclavos de las colonias después. Los mercados no entienden de identidades ni de orgullo patrio, salvo si sirven a sus intereses. Por ello el gobierno griego se las tuvo que ver con las instituciones europeas cuando confrontó sus políticas económicas, mientras que el gobierno italiano solo recibe meras declaraciones cuando confronta con los derechos humanos y declara la guerra a las mujeres, al colectivo LGTB y a las personas migrantes.Salvar vidas no es delito, Salvini, pero sí lo es la omisión del deber de socorro. Deberían tenerlo presente quienes piensan en votar opciones de ultraderecha y xenófobas. No sea que lo que están comprando sea una fruta pasada. No es solución externalizar la culpa de la decadencia de un imperio sobre los hombros de quienes han sido esclavizados con nuestros saqueos y nuestras guerras. Es un error construir estados sobre  falsos muros cerrados en círculo, sin techos que cobijen, porque entonces estaremos en un coliseo romano asistiendo y aplaudiendo un cruel espectáculo.  Pasen por taquilla y esperen su turno, salvo si son gladiadores como MamoudouGassama -condecorado con la nacionalidad francesa por Macron por rescatar a un niño trepando cuatro pisos-, en cuyo caso podrán ser premiados con una muerte rápida o ascender al olimpo de los héroes. Por lo demás, los mercados dirigen nuestros designios, tal que un oráculo, distinguiendo apenas con una delgada línea fronteriza  entre  población migrante o precarizada, de allí o de aquí, de ayer o de hoy.

Tal vez los derechos humanos hayan existido solo en el imaginario colectivo occidental y en abstracto, como dice SalimNabi, y Europa solo sea un vestigio del antiguo imperio romano en el que lo único cierto es la esclavitud, incluida en su versión griega más llevadera.

Preparemos las maletas, que dijo Salvini a los inmigrantes, y marchemos este verano para Italia en Caravana.

Cristina Garcia de Andoin Martin

 ONGI ETORRI ERREFUXIATUAK

 CARAVANA ABRIENDO FRONTERAS

 

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